viernes, 24 de septiembre de 2010

Después

***
Después

Me encuentro suspendida
en un rincón de la tarde amarilla
con la boca empapada de lagrimas
y el corazón a punto de estallar
junto con mis entrañas.

No se si estoy perdida,
o en algún momento levante el vuelo
para huir de la pesadilla
que provoca tu recuerdo
en mis venas enmohecidas.

Veo el interior de mi vientre
es como el paroxismo de la noche
vacío, sin estrellas ni reproches,
solo esta el silencio inmenso
que succiona al deseo en mi cuerpo.

En una punta de la pálida luna
me senté para escuchar
el canto de una sirena nocturna,
la danza de su garganta
dice que el amor no daña.

Debo regresar allá abajo
donde deje mi alma hecha pedazos,
debo zurcirla con el polen
que me regalan las flores
del jardín de nuestros temores.

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