Desquicia
suena a la delicia
por fin tengo una afirmación
ya no una tonta alternativa:
No me gusta la poesía
¡Qué ironía!
Solía escribir rimas
solía sentirlas entre mis piernas
y ahora solo son ruinas
ruinas de una magra ilusión
de un sueño que se torno en vida
realidad con la que coso mis pesadillas
No me gusta la poesía
simplemente no
pues la razón se volvio desidia
y el destino me llevo a una esquina
donde nunca parará nadie
a escuchar mis versos de seudo metrica tinta
¡Qué ironía!
Ya no soy la niña
que con libros bailaba
ahora soy una vieja con arrugas de melancolia
causadas por el vino de un destino
tragedia de nuestro propio poemario sin tregua
pero no
no soy victima
solo una durmiente que no desperto
cuando debia
¡Qué ironía!
No me gusta la poesía
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