jueves, 2 de septiembre de 2010

the cage

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The cage
The cage en mi ser


Tiene semanas que no escribo, no sé, siento que estoy hueca, siento que en sueños tuve un secuestro. No, no siento, recuerdo. Recuerdo que la cama floto y mil luces cegaron mi interior y un cuchillo de radio se me metió y dolió cuando de mi pecho salió, en ese momento una mano enorme abrió mis costillas y al derramarse mi sangre toda la magia de la poesía se escapó hacia el enano Plutón. Dormí, dormí. Después desperté en un bosque de rocas altas en forma de agujas en forma de mi sombra, no pude ver nada más sólo escuche a mis lágrimas rodar ellas también tenían miedo de convertirse en ríos de papel celofán pero se convirtieron e intente nadar en esos dos ríos que se unían en mi cerebro. –Nada es cierto, nada es cierto. Me decía para calmar la ignominia de esta pesadilla. -¿Quién te dice que no es cierto? –Dijo una roca con forma de mi sombra que se alzaba pérfida por encima de mis lágrimas-ríos. Eso fue cómico y me puse a reír y de mi boca saltaron mis dientes y de mis dientes las caries y en coro todos ellos junto a la roca me dijeron: -¿Quién te dice que no es cierto? –Yo, yo me lo digo. No es cierto, sólo es un mal sueño o reproducción de mi inconsciente de mis remordimientos que reclaman mi incapacidad para escribir versos. –Pobre ingenua, sigue sin creerlo, sigue rezando el credo para despertar de la realidad de tus ceros. –No, no es cierto. Y me eche a correr y los dedos de mis pies comenzaron a crecer era imposible seguir así. -¿Qué pasa? Le pregunte a mi cuerpo y el bosque de rocas gruño como lo hacen los perros. Mi cuerpo no respondió, las costillas me dolieron, estaba chimuela estaba solo estaba en una jaula. Agarre una esquirla y me corte los dedos de mis pies, necesitaba escapar o tal vez produciéndome dolor podría despertar, no sucedió. Seguí atrapada seguí huyendo seguí y seguí. -The cage. Empezó a murmurar el eco del bosque: -The cage. -¿Por qué the cage? Pregunte sin saber a quién. De repente mi voz se cortó y pude ver sus pedacitos unirse a las rocas y a los ríos. Y pude ver que mi brazos son las rocas que el eco es mi pensamiento que el bosque es mi yo entero. –¿Sabes? Esto es the cage, estas atrapada en the cage, eres the cage, no despiertes porque estas despierta no huyas porque eres libre en tu jaula no llores porque el papel celofán sirve para tus rimas plasmar con tu sangre en the cage.

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