***
Sin Título I
Desvaríos, un suspiro,
papel y un bolígrafo.
Lo único que necesito
para plasmar el olvido
convertido en un verso
sin métrica ni ritmo.
No soy poeta,
aun no sé las letras
de una noche cualquiera
para hacerlas poema
con toda esa fuerza
y la medular esencia
de la vida eterna.
A pesar de esto
quiero mirar el cielo,
pedir un tonto deseo:
Ahogarme en tu silencio
cuando te de un solo beso.
Así me perderé en el tiempo
y olvidare cuanto te quiero…
sábado, 15 de mayo de 2010
No Viniste
***
No viniste
El acordeón emite
notas bajas, tristes.
Mi canto lo contradice.
la armonía se produce
pero ni así viniste.
¿Por qué insistes
en mentirme?
Mis pies son frágiles
y no me ayudaste
a ponerme los calcetines.
Sé nunca me quisiste.
Y el trabalenguas sigue
regando mi té simple,
os preparé para que
el frío no te haga toser.
Esperando me quedé
con mi vestido de papel crepé
lágrimas lo llegaron a romper
y como tonta me senté.
En vano te esperé.
Eso duele, mi piel se hiere,
mimos tuyos no tiene.
Es tan deprimente enloquecer
a las once de cada noche
escupiendo botones azul pastel.
De nada sirve
mudo conmigo eres
demostrando: no me quieres,
por eso nunca viniste.
En fin, ya lo dijiste, ya lo dije.
Ayer, antier no viniste.
Mañana, el lunes tampoco viniste.
La razón no logro entender.
Aunque siempre estaré…
A lo mejor te esperaré.
No viniste
El acordeón emite
notas bajas, tristes.
Mi canto lo contradice.
la armonía se produce
pero ni así viniste.
¿Por qué insistes
en mentirme?
Mis pies son frágiles
y no me ayudaste
a ponerme los calcetines.
Sé nunca me quisiste.
Y el trabalenguas sigue
regando mi té simple,
os preparé para que
el frío no te haga toser.
Esperando me quedé
con mi vestido de papel crepé
lágrimas lo llegaron a romper
y como tonta me senté.
En vano te esperé.
Eso duele, mi piel se hiere,
mimos tuyos no tiene.
Es tan deprimente enloquecer
a las once de cada noche
escupiendo botones azul pastel.
De nada sirve
mudo conmigo eres
demostrando: no me quieres,
por eso nunca viniste.
En fin, ya lo dijiste, ya lo dije.
Ayer, antier no viniste.
Mañana, el lunes tampoco viniste.
La razón no logro entender.
Aunque siempre estaré…
A lo mejor te esperaré.
Incertidumbre
***
Incertidumbre
Otra vez
suspendida floto entre
el día y la noche.
Entre el calor tuyo
sol cegador.
Brazos que incendian mi ilusión.
Entre el abandono de estrellas.
Penumbra, pues nada más hay luna nueva,
esa que por pensar ya no mengua.
¿A dónde voy?
¿A los momentos escasos
con vos amor?
¿O a la incertidumbre silente
emergente quebrando dientes?
Premonición insistente.
Corro al umbral, refugio del mal.
O afronto tu realidad,
de ella sé te niegas a escapar.
¿A caso no entiendes?
Por amor lo deja todo la gente.
Zarpa para no regresar a sus muelles.
Pero también, por amor se muere.
Incertidumbre
Otra vez
suspendida floto entre
el día y la noche.
Entre el calor tuyo
sol cegador.
Brazos que incendian mi ilusión.
Entre el abandono de estrellas.
Penumbra, pues nada más hay luna nueva,
esa que por pensar ya no mengua.
¿A dónde voy?
¿A los momentos escasos
con vos amor?
¿O a la incertidumbre silente
emergente quebrando dientes?
Premonición insistente.
Corro al umbral, refugio del mal.
O afronto tu realidad,
de ella sé te niegas a escapar.
¿A caso no entiendes?
Por amor lo deja todo la gente.
Zarpa para no regresar a sus muelles.
Pero también, por amor se muere.
viernes, 14 de mayo de 2010
Después
***
Después
Me encuentro suspendida
en un rincón de la tarde amarilla
con la boca empapada de lagrimas
y el corazón a punto de estallar
junto con mis entrañas.
No se si estoy perdida,
o en algún momento levante el vuelo
para huir de la pesadilla
que provoca tu recuerdo
en mis venas enmohecidas.
Veo el interior de mi vientre
es como el paroxismo de la noche
vacío, sin estrellas ni reproches,
solo esta el silencio inmenso
que succiona al deseo en mi cuerpo.
En una punta de la pálida luna
me senté para escuchar
el canto de una sirena nocturna,
la danza de su garganta
dice que el amor no daña.
Debo regresar allá abajo
donde deje mi alma hecha pedazos,
debo zurcirla con el polen
que me regalan las flores
del jardín de nuestros temores.
Después
Me encuentro suspendida
en un rincón de la tarde amarilla
con la boca empapada de lagrimas
y el corazón a punto de estallar
junto con mis entrañas.
No se si estoy perdida,
o en algún momento levante el vuelo
para huir de la pesadilla
que provoca tu recuerdo
en mis venas enmohecidas.
Veo el interior de mi vientre
es como el paroxismo de la noche
vacío, sin estrellas ni reproches,
solo esta el silencio inmenso
que succiona al deseo en mi cuerpo.
En una punta de la pálida luna
me senté para escuchar
el canto de una sirena nocturna,
la danza de su garganta
dice que el amor no daña.
Debo regresar allá abajo
donde deje mi alma hecha pedazos,
debo zurcirla con el polen
que me regalan las flores
del jardín de nuestros temores.
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